Javier A. Borda Díaz
Foto: AFP
Desde hoy, el mundo toma un nuevo rumbo. Estados Unidos cambia oficialmente de Mandatario, en medio de la crisis financiera y varios conflictos bélicos. Este es el análisis de lo que seguramente será su administración.
El “cambio” fue una palabra que retumbó en los oídos de los norteamericanos al final del año pasado, en el último tramo de una campaña electoral notablemente influenciada por la crisis financiera, la cual fue determinante para que Barack Obama venciera en los comicios a John McCain.
Este martes 20 de enero el sueño de millones de personas se hace realidad. Por primera vez en la historia, un afroamericano jura como jefe de Estado de la potencia mundial y lo hace con bastantes problemas que resolver. No sólo financieros, sino bélicos. Está Irak, Afganistán, el descrédito internacional y los rezagos de la administración de George W. Bush, quien sale por la puerta de atrás, irónicamente después de alcanzar máximos niveles de popularidad tras los atentados del 11 de septiembre de 2001.
Se prevé que Obama no cuente a Latinoamérica como una prioridad. Hay asuntos más urgentes que resolver. Para ello, el gabinete de este abogado de Harvard ya está listo, aunque haya sufrido críticas y hasta denuncias. Sea como sea, se vislumbra a Hillary Clinton como un as bajo la manga al fungir como secretaria de Estado.
La investidura de Obama como 44 presidente de EE.UU. despierta ilusiones. “Lo que se requiere –dice- es la misma perseverancia e idealismo que demostraron nuestros padres fundadores. Lo que se requiere es una nueva Declaración de Independencia, no sólo de nuestra Nación, sino de nuestras propias vidas. Independencia de ideología, de pensamiento, de prejuicios y de fanatismos ruines”.
¿Qué se avecina en EE.UU. y el mundo?
María Teresa Aya Smitmans, profesora de la Universidad Externado de Bogotá, Colombia, de relaciones internacionales y estudios políticos de Estados Unidos, expone en esta entrevista a ExpressNews sus impresiones acerca del futuro mundial bajo las riendas de Obama.
¿Qué puede esperar un ciudadano norteamericano, primero que todo, de la administración del nuevo Presidente en el corto plazo? ¿Cuál podrá ser la reacción principal en ese sentido?
En el corto plazo, lo primero que está en la agenda es la crisis económica. Era en cierta manera parte de lo que Obama proponía en su plataforma desde antes de junio de 2008, cuando hablaba de los sectores menos favorecidos de la población americana. La educación… ese es uno de los sectores que se ha visto más afectado por la crisis; a la gente, sobre todo a los latinos diría yo, les interesa ver quién les va a pagar la educación, si la educación pública va a ser mejor, perfecto, porque hay quienes dicen: “ya no tengo la plata para colegio privado”; “quién va a mejorar esos servicios”; “cómo voy a hacer yo para recuperar un poco lo que he perdido en esta recesión”; en cuanto salud, que pasa a ser, por ejemplo, un tema de lujo para muchos, “quién me ofrece la salud pública”… Yo creo que eso va a ser lo primero que va a encontrar el común del americano; Obama es una respuesta a las inquietudes que surgen con la crisis.
¿Cree, personalmente, que George W. Bush le dejó un país bueno o malo a Obama?
Dentro de Estados Unidos la gente siente que el país retomó el curso, el liderazgo en relaciones internacionales, en cierto modo, algo que habían dejado en un segundo plano con (Bill) Clinton. Puertas para adentro, creen que dejaron un país posicionado en el sistema internacional, un país que se supo defender de los atentados del 11 de septiembre, pero un país con muchos problemas estructurales y económicos que se reflejaron en las elecciones y por los cuales el Partido Republicano terminó perdiendo. De puertas para afuera, deja un país que no tiene credibilidad en muchos sectores, que ha perdido sus aliados y que se ha visto cada vez más solo para responder a las crisis internacionales. Obama tiene que recuperar un poco esa credibilidad entre sus pares.
Cambiando un poco de frente, ¿considera, como dicen muchos analistas, que el nuevo Mandatario no prestará la atención suficiente a América Latina?
Latinoamérica, para bien o para mal, no está dentro de la agenda principal de Estados Unidos. El Medio Oriente nos ha eclipsado y nos va a seguir eclipsando durante un tiempo largo. Entre otras razones, porque para Obama su principal preocupación internacional es Irak. Él ha dicho desde que llegó al Senado hace varios años, que la guerra en Irak fue un error, pero no por la guerra en sí, eso hay que dejarlo en claro, sino porque Estados Unidos se equivocó de país y debió haberle hecho la guerra a Irán y no a Irak. Al hacerlo así, fortaleció a Irak y, en cierta medida, Obama tiene razón en eso. El Medio Oriente, lo que ha pasado en Israel en las últimas semanas, nos va a seguir eclipsando. América Latina no es una prioridad para Obama.
Dijo “para bien o para mal”… ¿hay algo positivo en que Estados Unidos no le preste atención al continente latinoamericano?
Tal vez bueno, bueno, no estoy muy segura, pero a veces está bien dejar a los países que hagan sus propios ensayos… En el caso de Latinoamérica, cuando Estados Unidos se mete de fondo en un país, le suele generar repercusiones con otros estados de la región. Entonces que se mantenga una relación amigable es indispensable para cualquier país en América Latina, pero no una simbiosis.
¿Cómo se imagina que será ahora la relación entre Estados Unidos y Venezuela?
El señor (Hugo) Chávez le está jugando a Obama. Dijo recientemente que “no vamos a seguir vendiéndoles el aceite” y lo hizo. Eso refleja que Chávez quiere en cierto modo abrirle una pequeña ventana y decirle: “somos anti Estados Unidos, sí, pero estamos dispuestos a ver usted qué ofrece y no empezar tan enfrentados”.
Obama, por su parte, sabe que Chávez es importante como factor de no estabilidad o estabilidad en la región, como se le quiera mirar. Pero no es una de sus prioridades y menos con la crisis económica. Aún así, yo estoy segura de que Chávez de alguna manera le va a cobrar que él le ayudó a los pobres con esto del aceite. Una noticia que ha pasado tal vez de bajo perfil y que se puede volver importante cuando Chávez hable con Obama en el futuro. Chávez está jugándole y apostándole a Obama y asegura que no lo va a tratar mal… es tan antagónico como Bush.
¿Y la relación de Colombia con Estados Unidos?
Colombia es prioritaria para la seguridad de Estados Unidos en cuanto a la guerra contra el terrorismo. Obama sabe que este es un país aliado. El hecho de que haya dicho que él está en contra del TLC (Tratado de Libre Comercio) no se explica en relaciones comerciales, sino por las de seguridad humana, por ponerlo de alguna manera porque allí caben los indígenas, los sindicalistas y otros temas. Él sabe que tiene que apoyar el comercio con Colombia y lo ha dicho en varias ocasiones. Con el presidente (Álvaro) Uribe seguramente va a tener puntos de vista muy distintos… había más afinidad de Uribe con Bush. Así que habrá que superar un poco eso, seguir trabajando de manera diplomática en Washington, haciendo lobby. Recordar esa frase famosa de Uribe: “mano dura, corazón grande”. Mostrar que sí hay ese corazón en Colombia es la manera de venderse ante el Gobierno de Obama.
¿En su opinión, cuál cree que es la principal debilidad y cualidad que tiene Obama como nuevo Presidente de los Estados Unidos?
Al terminar de leer su autobiografía, uno cierra el libro y se pregunta que por más que le haya ido muy bien, en Harvard le fue divinamente, tiene algo y es que él siente que tiene que probarse ante los demás… no lo llamaría resentimiento, no iría a ese nivel, pero siente que está ahí porque se lo merece y que tiene que hacer un doble esfuerzo comparado con mucha otra gente que ha llegado al mismo lugar. Eso puede ser una debilidad. Su mayor fortaleza es que tiene un carisma impresionante; representa una nueva generación, ha habido un cambio en la generación política americana y con eso es capaz de relacionarse frente a frente con el ciudadano común, padecer lo que él padece y puede por lo menos decirle “estoy de acuerdo y lo entiendo”.
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