miércoles, 21 de enero de 2009

Buscando la paz en medio de la guerra














Javier A. Borda Díaz
Foto: AFP

Son varios los conflictos que afligen al mundo en la actualidad y en medio de ese clima hostil, atemorizante, se prepara con antelación una marcha mundial contra la violencia. Cinco continentes participarán de un extraordinario recorrido que empezará en octubre próximo y finalizará en enero de 2010.



Afganistán o Irak son sólo algunos lugares en los que se reconoce el terror casi como algo cotidiano. Pero hay muchas más zonas que sufren conflictos día a día, donde la gente llora desgracias, desaparecen personas, hay desplazamiento, niños inválidos y miles de refugiados.

Ante un panorama penoso y lamentable, nació la idea de realizar la llamada “Marcha mundial por la paz y la no violencia”, la cual comenzará en Nueva Zelanda el 2 de octubre de 2009, fecha que coincide con el aniversario del nacimiento de Gandhi y declarado por la Naciones Unidas como día Internacional de la “No-Violencia”; la manifestación terminará en la cordillera de Los Andes, en Punta de Vacas, al pie del Monte Aconcagua, Argentina, el 2 de enero de 2010.

Serán 90 días de caminata en más de 100 ciudades. La marcha cubrirá una distancia de 160.000 km. por tierra (otros tramos se recorrerán por mar y por aire). “Pasará por todos los climas y estaciones, desde el verano tórrido de zonas tropicales y el desierto, hasta el invierno siberiano. Las etapas más largas serán la americana y la asiática, ambas de casi un mes. Un equipo base permanente de cien personas de distintas nacionalidades hará el recorrido completo”, explican los organizadores.

La justificación de la iniciativa se origina en una reflexión: “el hambre en el mundo puede resolverse con el 10% de lo que se gasta en armamento. ¿Podemos imaginar cómo sería si se destinara el 30 ó el 50% para mejorar la vida de la gente, en vez de aplicarlo en destrucción?”.

La marcha es una iniciativa de “Mundo sin guerras”, organización internacional que trabaja desde hace 15 años en el campo del pacifismo y la no-violencia.

En su paso por las ciudades “se realizarán todo tipo de foros, encuentros, festivales, conferencias y eventos (deportivos, culturales, sociales, musicales, artísticos, educativos, etc.), que se irán programando según surjan iniciativas en cada lugar”.

La idea, agregan los organizadores, es llegar algún día a “la desaparición de las armas nucleares; la reducción progresiva proporcional de armamento; la firma de tratados de no agresión entre países y la renuncia de los gobiernos a utilizar la guerras como medio para resolver conflictos”, De igual forma, “poner en evidencia otras múltiples formas de violencia (económica, racial, sexual, religiosa…) escondidas o disfrazadas por los que las provocan, y para proporcionar a quienes las sufren un cauce para hacerse escuchar”.

RECUADRO
Países y territorios del recorrido

Oceanía y Asia Oriental:
N. Zelanda, Australia, Papúa-Nueva Guinea, Filipinas, Japón.

Asia Continental:
Bangladesh, China, Corea Norte, Corea Sur, Federación de Rusia, India, Israel, Mongolia, Nepal, Pakistán, Palestina, Turquía.

Europa:
Alemania, Austria, Bélgica, Bielorrusia, Bosnia y Herzegovina, Croacia, Dinamarca, Eslovaquia, Eslovenia, España, Estonia, Federación de Rusia, Finlandia, Francia, Gibraltar, Grecia, Holanda, Hungría, Islandia, Italia, Luxemburgo, Macedonia, Noruega, Polonia, Portugal, Reino Unido, República Checa, Serbia, Suecia, Suiza, Turquía.

África:
Argelia, Benín, Burkina-Fasso, Costa de Marfil, Egipto, Gambia, Gana, Guinea-Bissau, Guinea Conakry, Kenia, Liberia, Malí, Marruecos, Mauritania, Mozambique, Níger, Senegal, Sierra Leona, Togo.

América:
Argentina, Bolivia, Brasil, Canadá, Chile, Colombia, Costa Rica, Ecuador, El Salvador, Estados Unidos, Guatemala, Haití, Honduras, México, Nicaragua, Panamá, Rep. Dominicana, Paraguay, Perú, Uruguay, Venezuela.

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“El riesgo es una verdadera guerra nuclear”

ExpressNews entrevistó a Giorgio Carlo Schultze*, portavoz humanista europeo y uno de los responsables de la marcha, quien expuso además sus puntos de vista sobre las inquietudes que relucen con esta coyuntura violenta que sufre el planeta.

En medio de tantos conflictos, ¿cree realmente que algún día vamos a vivir en paz?

La paz, en este momento histórico, no es una posibilidad entre tantas, es la única respuesta posible, es una necesidad sin alternativas. Es más, si no se llega a la paz por la vía de la no-violencia, será una “paz” armada, sin salida.

El riesgo no es sólo de una continua expansión de guerras locales, sino de una verdadera guerra nuclear. Las amenazas en los conflictos India-Pakistán, Israel-Palestina-Irán, los conflictos sobre el “escudo estelar” y la decisión de la administración (George W.) Bush de instalarlo en República Checa y Polonia realimentando la guerra fría con Rusia, son sólo algunos de los elementos más evidentes de una tensión mundial, que podría degenerar en un desastre nuclear.

Son demasiadas las posibilidades de que se utilice una bomba de una “valija nuclear” y que se desate una cadena “sin fin”.

¿Cómo cree que se vive la violencia en Latinoamérica frente a la de Oriente u otros lugares del planeta?

Pienso que la violencia allí no es de amenaza directa de un conflicto de guerra o nuclear; lo que se percibe es la violencia económica por no poder construir un “futuro”.

Si en muchas partes del planeta están matando vidas con las bombas, en muchos países de al región, sobretodo en los que buscan una vía propia a nuevas formas de desarrollo (Bolivia, Venezuela, Ecuador, Cuba, Brasil, etc.), la amenaza continua es que maten el futuro. En particular, la acción de EE.UU. a través de los bancos y del control financiero del sistema de comunicaciones y de la producción alimentaria, con la explotación de los recursos mineros y energéticos, crea condiciones de pobreza de los pueblos y de las naciones, como una de las más terribles fuentes de violencia.

¿Es un error, por ejemplo, que Venezuela y Colombia inviertan tanto dinero en armas?
Sí, sobretodo por que el vendedor es el mismo, o es americano o es europeo, pero siempre tienen el mismo interés, que nada tiene que ver con las necesidades de los pueblos y las urgencias de las personas.

¿Qué es lo más importante en la labor de organizaciones como la ONU en medio de un conflicto bélico?
Que finalmente vuelvan de nuevo a la labor, que les es propia, y que no sigan sujetas a las aspiraciones bélicas de EE.UU. o de otros actores nacionales. La ONU no tiene una línea propia de política exterior y siempre depende de las acciones de EE.UU.

La ONU no es garantía de paz; en muchos casos EE.UU. ha decidido actuar en forma violenta ocupando naciones, bombardeando pueblos, contra las resoluciones de la ONU, sin recibir ninguna sanción.

Si tuviera que definirlo en pocas palabras, ¿por qué existe la violencia en el mundo? ¿Hay algo más allá de la búsqueda de poder, territorio o diferencias ideológicas?

La raíz de nuestra cultura, de nuestra civilización, se basa en un concepto de respuesta violenta y de venganza. “Ojo por ojo”, “tu muerte es mi vida”, son formas muy antiguas de estructurar nuestra conducta y es el modo más rápido de pensar y dar respuesta en nuestra “civilización occidental”. El problema es que no son formas eficaces y no resuelven la raíz del problema, más bien lo amplía; y no hay posibilidad de encontrar otras salidas, sin aumentar la violencia. Es un error de cálculo. Es una estructura primitiva de pensamiento. Estamos todavía en la prehistoria humana y hace falta dar un salto para poder empezar una nueva historia.

¿Si bien es importante marchar por la paz y la no violencia, no es utópico pensar que esto va a cambiar la realidad?
Es la realidad la que ya ha cambiado y en los más profundo de la conciencia de cada uno de los seres humanos, no importa de qué país, de qué religión, de qué condición social, está instalada esta aspiración profunda de “vivir en paz”, de hacer la cosas sin violencia, de una nación humana universal, donde la vida del ser humano sea “sagrada”.

Y los Derechos Humanos son tales por el hecho de nacer humano, y las oportunidades deberían ser las mismas, independientemente del lugar de nacimiento, del color de la piel, de la creencia religiosa, del ateismo, de la condición social. Y todo esto tendremos que transmitirlo a miles, a millones de personas. Ésta es una urgencia. Ésta es la “Marcha mundial por la paz y la no violencia”. ¿Puedes imaginar qué cosa extraordinaria cuando el 2 de enero del 2010, después de haber cruzado 100 naciones, 300 ciudades, cinco continentes, millones de personas se conectarán con la parte más profunda de sí mismos, y escucharán el latido de un único corazón y la respiración profunda de una única humanidad? Si puedes imaginarlo, si puedes percibir el registro de esta sensación, quiere decir que esta esperanza es ya “realidad”.

*Giorgio Carlo Schultze
Experto en planificación energética y fuentes renovables, colaboró con la Comisión de Ambiente y Energía del Parlamento Europeo y con el Sector Energía de la Región Lombardia. En más de 20 años de experiencia ha redactado los planes energéticos de las mayores áreas urbanas de Italia (Milán, Roma, Torino, Palermo, Bologna y Parma) y hoy, como presidente y director general de la Energy Service Company – La ESCo del Sole de Milán-, es consultor y asesor sobre el tema “energías renovables” de más de 150 municipios y empresas.

En la década del noventa, fue además uno de los principales protagonistas de la “Campaña por la clausura de los centros de detención temporal” para extranjeros y por la defensa de los derechos de los inmigrantes.

En noviembre de 2006, fue nombrado Portavoz Europeo del Nuevo Humanismo. Como tal, en octubre del 2008 se convirtió en promotor del II Foro Humanista Europeo celebrado en Milán. Además, es Vicepresidente de la “Associazione Umanisti nel Mondo” (www.umanistinelmondo.org) con la cual ha promovido y desarrollado proyectos sociales y de microempresas, basados en la reciprocidad y la autogestión en la favela “Vila Sao José”, de Atibaia, cerca de Sao Paulo, Brasil, y en la “Villa Miseria Soldati” de Buenos Aires, Argentina.

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28 años son mucho para resumir acá, pero se hace el esfuerzo con las letras...