miércoles, 21 de enero de 2009

La ilusión empieza con Obama

Javier A. Borda Díaz
ExpressNews / enero 20 de 2008

Todo el planeta ha seguido la carrera del primer hombre de raza negra que alcanza la Presidencia de Estados Unidos. La expectativa hacia su gestión eleva el optimismo en un momento crucial de la historia.



Barack Obama es el 44 mandatario de Estados Unidos. Desde este 20 de enero, día de su posesión, el mundo espera un revuelo de la política internacional. Muchos años pasaron para que el pueblo norteamericano viviera estos aires de renacimiento. Desde la posesión de John F. Kennedy en 1961 no se sentía tal inspiración de cambio.

Este hijo de padre keniano y madre estadounidense llega al poder con una aprobación que ronda el 83 por ciento, según una encuesta de la firma Gallup. Cuando George W. Bush lo hizo en el 2001 contaba un 61 por ciento a favor, mientras Bill Clinton tuvo cerca del 66 al momento de su asunción, en 1993.

Los números son generalmente altos para quien llega a una Presidencia. Sin embargo, las cifras pueden cambiar drásticamente y en poco tiempo. No hay que ir muy lejos para demostrarlo: después de los atentados del 11 de septiembre de 2001, el propio Bush alcanzó la cima en las estadísticas y se acaba de ir con muy poco.

En los últimos ocho años de Gobierno, Estados Unidos deterioró su imagen internacional, al tiempo que se advertía el resurgimiento de Rusia, el crecimiento de China y la inclusión de India y Pakistán en el nefasto club nuclear; inició guerras en Afganistán e Irak y su economía ha mostrado sus más grandes fracturas desde 1930. Sólo el año pasado perdieron el empleo en el país 2.6 millones de personas.

Bush se fue con los peores índices de popularidad en décadas -quizá se le recuerde como el peor gobernante que ha pasado por la Casa Blanca-, pero es tiempo de pensar en la esperanza. Obama tiene la misión de retomar el camino. Por eso ganó las elecciones. La promesa fue el cambio, por lo que tendrá que corresponder a ella. Ya empezó a correr el nuevo reloj.

Un paréntesis se abre con Latinoamérica. Aunque el continente no le genere a Obama, de momento, mayores aspavientos, también se ha creado en la zona un inusitado interés hacia el nuevo Presidente. El nuevo jefe de Estado dijo hace poco que empezará una “nueva página” en las relaciones con los países de la región. ¿Sucederá así? Lula da Silva, presidente de Brasil, le pidió de antemano una mirada “democrática y desarrollista”. ¿Acabará entonces el embargo hacia Cuba? ¿Mantendrá Estados Unidos buenas relaciones con Venezuela? ¿Seguirá sintiendo Colombia el respaldo norteamericano?

Las respuestas a estos y otros interrogantes se irán conociendo con el paso del tiempo. La ilusión de cualquier manera es palpable por estos días, así el mismo Obama recalque que todo llegará a su debido tiempo. “No voy a fingir que será fácil acometer cualquiera de estos desafíos. Llevará más de un mes, o de un año, probablemente muchos. A lo largo del camino habrá reveses y pasos en falso, y días que nos pondrán a prueba como país”, reconoció. Amanecerá y sólo entonces sabremos si Obama respondió a los retos que hoy le exigen el máximo compromiso, inteligencia y mucha sensatez en sus decisiones.

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28 años son mucho para resumir acá, pero se hace el esfuerzo con las letras...