viernes, 30 de noviembre de 2007

Análisis Periodismo deportivo colombiano en Internet
















¿Quién está detrás de la pantalla?

El hincha cuando está sólo es diferente. Y cuando hay muchos en un lugar específico, se pueden convertir en barras capaces de afrentar a cualquiera como sea. Ahora, si los hinchas –los malos- tienen la oportunidad de ser todavía más anónimos, como en Internet, ofenden al punto de dar grima por su pésima expresión.



La verdad, quisiera dirigirme a alguien en especial, pero debo hacerlo a una generalidad de personas que creen actuar, pero que en realidad se esconden hoy tras la pantalla del computador.



Antes, la salvedad। Existen aficionados que son más proclives a conversar y discutir con la palabra argumentada. Infortunadamente, ellos son los que menos se notan.



No es un caso nuevo। Igual le pasó a Yahoo News, a Eltiempo.com, le sucedió a Daniel Samper Pizano –a quien saturaron de insultos personales en su columna en este último medio y por eso no permitió más comentarios bajo sus textos- y a varios otros portales y personas. Así que tampoco es para extrañarse de sobremanera.



Lo que vivió una californiana que dio a luz a su primer hijo apenas días después de enterarse fue ilustrativo. La historia, resumida, dice que ella era muy gorda, que pesaba 200 kilos, y que por eso no se había dado cuenta de su embarazo. La noticia se publicó en Internet y en una web que permitía comentarios, un atrevido escribió “cerda es cerda”, entre otras afrentas sin sentido…



Es sólo un ejemplo। Y basta imaginarse ya la enorme cantidad de barbaridades que se escriben en respuesta a un hecho -y más que todo a una opinión- sobre fútbol, por demás un tema mucho más pasional que el anterior.



Si alguien escribe bien de Millonarios, de inmediato hay groserías por doquier provenientes de hinchas de Nacional, Santa Fe o América, por decir algo। Es así con todos. No hay por qué hacer alharaca, ninguno se salva.



Cualquier equipo –dura verdad- tiene de qué avergonzarse en este momento: de algunos de sus supuestos hinchas que son más fantasmas de nombre y muy físicos a la hora de empezar a repartir amenazas desde un teclado.



La violencia traspasó las tribunas y se metió como un virus al computador। Escribir en un medio de comunicación, participar como usuario y no como periodista, debería de ser más atractivo. No esperar de todo esto una invitación a la guerra verbal anónima.



Para desgracia de los que leen y escriben bienintencionadamente, hay muchos capaces de teclear groserías hasta la saciedad। Si uno se da cuenta, las personas llegan a insultar por algo que ni siquiera se ha dicho. Literalmente, no saben leer. Reprueban todo, hasta el físico de quien escribe. Una verdadera tristeza. Una pérdida de tiempo.



Caben aquí algunas preguntas। ¿Será un “gamín” el que escribe todo eso? ¿De quién proviene un lenguaje tan precoz y con tal ortografía (porque ni siquiera las groserías se escriben bien)? ¿Acaso un universitario disfrutará plasmando sus insultos en un medio reconocido? ¿Será entonces algún profesional en su trabajo que afuera de la oficina es un hincha gregario?



Lo cierto es que falta criterio por parte de los hinchas –repito, no son todos, hay críticas bastante interesantes aunque muy pocas, para pesar de todos- para hacer del fútbol algo más tolerable. No sólo cuando los resultados son adversos, sino en todo el contexto social que de él se desprende.

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28 años son mucho para resumir acá, pero se hace el esfuerzo con las letras...