Javier A. Borda Díaz
ExpressNews / Septiembre16 de 2008
Se ha creado en el país una novela de suspenso y dramatismo en torno a la decisión de Álvaro Uribe de lanzarse o no a su segunda reelección. El Mandatario debería dejar de lado tantos rodeos y decirles a los colombianos qué es lo que pueden esperar en el futuro.
“El Presidente de la República jamás le dará la espalda a la voluntad de millones de colombianos”, respondió recientemente Álvaro Uribe a la pregunta que le han hecho hasta la sociedad: “¿se va a postular a una segunda reelección?”.
Sin embargo, el jefe de Estado colombiano, en el poder desde 2002, ha dicho que no considera “conveniente que el Presidente intente perpetuarse; me preocupa muchísimo la continuidad en la política de seguridad democrática”. Afirmó además que lo ideal es que se vaya “creando en el consciente colectivo la necesidad de la elegibilidad de esos compatriotas” que puedan continuar con sus ideas en Colombia.
Uribe pareció darle su bendición a Noemí Sanín, actual embajadora en Reino Unido, como posible sucesora. Pero sus palabras no son concluyentes. Así han transcurrido los últimos meses, contando eso sí que ya se recogieron las firmas necesarias para radicar un proyecto de reforma constitucional que permita la segunda reelección del Primer Mandatario.
Lo curioso es que no sólo en Colombia reina la zozobra. Varios importantes medios de comunicación en el mundo se han referido al tema. Por ejemplo, The New York Times instó en un editorial a que Uribe diga explícitamente que “no quiere el tercer período”. Para la oposición y hasta para los mismos partidarios de Uribe, el silencio al respecto también es perturbador. Porque es difícil planear sobre la incertidumbre, más cuando el actual gobernante goza de tan buena imagen favorable en el país (cercana al 80%).
Lo último que expresó Uribe parece indicar que no buscará una nueva reelección. Aseveró que si es necesario dejar de lado el referendo para promover las reformas a la justicia y la política, que así se haga. Pero ni siquiera es tan sencillo, pues el titular del Congreso, Hernán Andrade, confirmó que el Parlamento está obligado a tramitar el proyecto porque es de la ciudadanía y “no depende de la voluntad presidencial”.
Faltan palabras claras que concluyan el asunto y calmen las turbulentas aguas políticas en Colombia. Puras insinuaciones producen sólo supuestos. “El Presidente debería dejar de enviar mensajes confusos sobre la segunda reelección y decir claramente si vale la pena que la Registraduría gaste los $115 mil millones (de pesos, 55 millones de dólares aproximadamente) que tiene presupuestado para llevar a cabo el referendo”, reclamó Cecilia López, vocera del Partido Liberal. ¿Estará Uribe en realidad indeciso o todo hace parte de una estrategia política para conseguir sus propósitos? Por ahora, sólo él tiene respuesta.
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- 28 años son mucho para resumir acá, pero se hace el esfuerzo con las letras...
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