
Javier A. Borda Díaz
editor@expressnews.uk.com
Alberto Plaza aprendió a tocar guitarra a los cinco años y ha vendido más de 1.5 millones de copias en el mundo.
El cantautor llegó a Bogotá para presentar su nuevo trabajo musical “Remedio pa´l corazón” y Express News no desaprovechó la oportunidad para dialogar con el denominado “Trovador de sueños” sobre la actualidad de la música de su país y de otros aspectos del mundo artístico.
Alberto Plaza dice que su última producción “Remedio pa´l corazón” “es el reencuentro. Es volver de la oscuridad y darse una nueva oportunidad para amar. Estoy entusiasmado con este nuevo disco, porque me encuentro en una etapa muy madura de mi carrera”.
El chileno, afable y carismático, respondió a otras inquietudes, pero resaltó en varias oportunidades la importancia de “tener buen humor y ser optimistas ante las dificultades. Ese es el remedio. Está bien sumergirse en un baño de música…”.
¿Por qué casi no sobresalen chilenos en el exterior, entendiéndose “exterior” sobre todo Europa?
Yo me hago la misma pregunta y no tengo la respuesta en realidad. Creo que hago una aproximación o una teoría y es que las compañías discográficas tienen sus elecciones, deciden quién sí o quién no les gusta y se enfocan en determinado país o artista. Por ejemplo en España, EMI, con la que estuve mucho tiempo, nunca quiso publicarme y yo no puedo hacer nada contra eso. Al tipo que estaba detrás del escritorio no le gustaba mi trabajo, es así de simple. No tiene más misterio.
Claudio Narea, ex guitarrista y corista de la banda Los Prisioneros de Chile, dijo en una entrevista pasada para Express News (Ed. 369), que en su país falta apoyo gubernamental hacia los artistas y además se quejó de los políticos chilenos. ¿Con Bachelet en el poder ha cambiado eso o la percepción de Narea es errónea?
No creo que tenga algo que ver con el Gobierno. La música, como otras cosas, tiene otra vía de comunicación. El Gobierno hace lo suyo en fomentar el surgimiento o nacimiento de artistas y en algunos países hay más orientación que en otros. En Chile yo podría decir que hace un tiempo no había un gran apoyo a la cultura en general, pero desde los gobiernos de la concertación, desde 1990, sí se ha presentado un apoyo. Sin embargo, no se puede pretender que los otros hagan las cosas por uno, tiene que ser uno mismo el que trabaje. No se puede esperar que el Gobierno sea el que pavimente el camino.
¿En eso podría explicarse el éxito de Alberto Plaza en Latinoamérica?
He trabajado con la gente que me acompaña siempre sin esperar nunca nada de ningún Gobierno. El día que uno se ponga a esperar que el Gobierno haga las cosas, uno se puede llegar a morir esperando. Es la fuerza personal la que hace que uno llegue a tener éxito en la vida. Es el empuje que uno pueda tener cada día que se levanta a trabajar el que lo puede llevar adelante. Es la fe que se tiene en uno mismo, la capacidad de convencer a las personas de que uno puede llegar lejos, es el talento que se trae, la seriedad con la que trabajas. Son varios factores, pero yo ni siquiera culpo a los principales culpables que son las compañías discográficas. No las culpo porque ellas tienen su negocio y determinan qué les conviene. Así de simple.
… Las compañías discográficas se podrán equivocar o no, pero eso ya no es motivo de juicio mío. Pertenece al ámbito de decisiones de cada cual. Yo tendría que ser lo suficientemente trabajador, inteligente y astuto para convencerlos de que están equivocados.
¿Cómo artista, usted está en contra del intercambio de música por Internet prácticamente gratuito o cree que la música es global y debe tener una “fácil” comercialización?
Son dos temas distintos. El tema de Internet es muy importante y estoy a favor de la difusión de la música por este medio, completamente a favor. Lo que está en cuestión es que sea gratis, porque la música no es gratis, cuesta hacerla y tiene dueño, que es el que la hizo. Es una obra del intelecto humano y está protegida por las leyes de todos los países y merece una retribución. La música gratis, a menos que sea autorizada por el dueño, no debe ser. La gente siente el derecho a exigir que sea gratis, cuando no tiene ese derecho, no existe ese derecho a exigir algo sobre lo que no es mío. Puedo pedírtelo, pero no exigírtelo. Eso está mal.
No dudo de que Internet como herramienta sea fundamental. Y en eso hay un detalle: uno no puede rebelarse contra lo que va ocurriendo en la vida. El agua siempre fue gratis, cae del cielo y uno se la toma, pero uno le paga a una compañía para que llegue a su casa, para que se la limpie, para que llegue por una cañería. La música tiene una cosa parecida: uno puede ir por la calle y escucha a alguien tocar gratis, pero si uno quiere la música ordenada en el computador, hay que pagar por eso. Estamos en el momento del tránsito del soporte físico del disco al virtual y digital y en ese tránsito estamos muy perdidos, no sabemos qué hacer, estamos a la mitad de la noche de esta tormenta. En esta turbulencia se están cayendo muchas compañías de discos, casas distribuidoras, artistas que han dejado de ser artistas.
¿Alberto Plaza, el músico, se ha visto afectado en algo contable, demostrable por esta razón?
¡Por supuesto! Cuando yo vine a Colombia hace diez años, más o menos, vendí en Chile 100.000 discos de “Bandido” y ahora voy por los 2.500. No es un caso mío. Madonna vendía 20 millones de copias y hoy puede vender un millón. Los grandes, los Beatles, la gente grande de la música, vendía 40 millones de discos de un hit y hoy en día vende 1.5 millones de discos. O sea, lo que se venía diciendo ya ocurrió: la piratería y la música gratis por Internet matan la música y eso ya es un hecho. Yo soy un privilegiado, pues la gente me quiere y sigo dando conciertos, los estadios están llenos, pero hay artistas que se han tenido que dedicar a otra cosa porque esto no les dio más para vivir.
¿Usted se dedicaría a otra cosa si no le fuera más rentable la música?
Si tengo que alimentar a mis hijos, claro que sí. Tengo que hacer lo que sea. Tengo que llevar el pan a mis hijos todos los días.
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