¿La liga colombiana está entre las diez primeras del mundo? ¿Cúcuta es uno de los 30 mejores clubes del planeta? El listado de la IFFHS dice que sí, pero es muy difícil creerse estas estadísticas cuando las finales de nuestro campeonato las juegan La Equidad o Huila.
Es mejor que los equipos colombianos, con su torneo a bordo, aparezcan en los primeros lugares de este tipo de clasificaciones. Dan ánimo cuando menos. Sin embargo, la liga colombiana no parece ser la novena del mundo y Cúcuta, tampoco el vigésimo octavo mejor equipo del planeta, como supone la Federación Internacional de Historia y Estadística de Fútbol (IFFHS), en su clasificación anual del 2007.
Dice la IFFHS que el ránking de las ligas se elabora desde 1991 “partiendo de todos los resultados de clubes a escala nacional (Liga y Copa), continental e intercontinenal, lo que permite trabajar con un indicador fiable y objetivo”.
Por eso, Cúcuta apareció en el puesto 28, por ser semifinalista de la Copa Libertadores y por haber cumplido una buena campaña en los dos torneos locales del año pasado (tanto en el Apertura como en el Finalización clasificó a los cuadrangulares).
La actuación de Cúcuta fue memorable. Pasará a nuestra historia de campañas rescatables y de pocos títulos internacionales. Pero también es claro que Cúcuta finalmente no ganó nada el año pasado, así esta verdad pueda ser objeto de animadversión. Es ahí cuando uno se pregunta si hay un desequilibrio en la valoración de la IFFHS; si uno en ese contexto debe creerse estas clasificaciones.
Para la IFFHS, Cúcuta fue el equipo 28 del año pasado. ¿Fue más que Arsenal de Sarandí, ubicado en el puesto 47, y campeón de la Sudamericana? ¿Fue más que Lyon (puesto 43), campeón de Francia en las últimas seis temporadas? Ahora, la IFFHS tampoco ubicó al Milan en el primer lugar de 2007, a pesar de que ganó la Liga de Campeones, la Supercopa de Europa y el Mundial de Clubes. Todo, por sus resultados en la Serie A y en la Copa de Italia. Casi ridículo.
Cada quien tendrá sus comentarios y respuestas al respecto, las cuales se mirarán indefectiblemente desde dos ángulos: el subjetivo, que avala el espectáculo y permite la gloria sin títulos, y el real, que se verá eternamente en el listado de los campeones.
Ese es el problema de las estadísticas. No sirven sino para alimentar los recuerdos, recordar supremacías o asentir desventajas. Los hinchas de América de Cali quizá rememoren que su equipo fue segundo, sólo detrás de Juventus, en la clasificación de la IFFHS de 1996. ¿Fue entonces mejor que Barcelona, Manchester United, Ajax o River Plate…?
Ese mismo año, la liga colombiana fue séptima, superando incluso a la brasilera (novena). Hoy el torneo colombiano está precisamente en ese noveno lugar, dentro del afamado “top ten”, lo que parece una conclusión inverosímil.
Las dos últimas finales, con equipos como Huila y La Equidad, han sido el colofón de campeonatos discretos, en los que han sido evidentes errores de tipo arbitral, poca calidad de juego, escasas figuras y estadios muchas veces mal acompañados por los hinchas. Características inherentes para clasificar una liga, aunque muy difíciles de cuantificar al fin y al cabo. Igual, son apreciaciones y en esta particular me resisto a creer que los rankings de la IFFHS sean un espejo de la realidad.
Los 10 primeros equipos del ranking 2007 de la IFFHS
1. Sevilla (306 puntos)
2. Manchester United (281)
3. Milán (280)
4. Chelsea (277)
5. Santos (254)
6. Boca Juniors (252)
7. Inter de Milán (236)
8. Liverpool (231)
9. Roma (229)
10. América de México (222.5)
Equipos colombianos de 2007
28. Cúcuta Deportivo (174 puntos)
41. Atlético Nacional (160.5)
80. Millonarios (129)
87. Tolima (124.5)
214. Boyacá Chicó (78)
224. Deportivo Cali (76.5)
248. La Equidad (73.5)
270. Deportivo Pasto (70.5)
270. América de Cali (70.5)
303. Once Caldas (66)
303. Independiente Medellín (66)
328. Atlético Huila (63)
Las diez primeras ligas del mundo, según IFFHS
1. Inglaterra 1.171 puntos.
2. España 1.074
3. Italia 1.027
4. Brasil 954
5. Argentina 852
6. Alemania 839
7. Francia 761,5
8. México 734
9. Colombia 666
10. Portugal 643
Clasificación de otras ligas de América
11. Chile 643 puntos
15. Paraguay 570
20. Uruguay 527,5
29. Perú 413
30. Ecuador 411
44. Costa Rica 341
49. Honduras 324,5
58. Bolivia 288
67. Estados Unidos 272,5
71. Venezuela 268
72. Guatemala 267
75. Panamá 257,5
87. El Salvador 225,5
90. Nicaragua 217
La página web de la IFFHS es: http://www.iffhs.de
viernes, 11 de enero de 2008
Política. Dos razones para estar felices, más de 700 para estar tristes
Por fin, después de muchas dilaciones, las Farc entregaron a las dos personas que habían prometido liberar sin contraprestación alguna: Clara Rojas y Consuelo González. Tristemente, aún quedan 774 secuestrados en las selvas colombianas.
La liberación de Clara Rojas, ex candidata a la Vicepresidencia de Colombia secuestrada desde el 23 de febrero de 2002, y de la ex congresista Consuelo González, raptada desde el 10 de septiembre de 2001, provocó una emoción prácticamente inenarrable. “Revivimos”, dijo escueta y certeramente Clara Rojas en sus primeras declaraciones lejos de las cadenas y la manigua.
Pocos días atrás se había contado otra buena noticia: el niño Emmanuel, hijo de Clara Rojas, concebido y dado a luz en plena selva hace tres años (nació por cesárea el 16 de abril de 2004), estaba en poder de un instituto de cuidado infantil en Colombia y no bajo la sombra de las Farc, por lo que también se celebró su libertad.
Para lograr la liberación de estas personas no se necesitó ningún despeje militar, como siempre han exigido las Farc al gobierno colombiano, ni tampoco una comisión internacional humanitaria, como la que llegó al país con garantes de siete países internacionales más otros delegados de la Cruz Roja Internacional sin lograr realmente un resultado positivo.
Hugo Chávez sí fue preponderante en este proceso y por eso tanto Clara Rojas como Consuelo González le agradecieron infinitamente su mediación. Notablemente extasiada, González le transmitió a Chávez el mensaje que le encargaron los demás secuestrados. Le pidió no detenerse en lo que ella misma definió como una “gran gestión humanitaria”.
No obstante, fuera de la emoción y alegría que se advirtió con la liberación de estas dos personas –más la consabida situación del pequeño Emmanuel-, a Colombia la sigue embargando la tristeza del secuestro. El Gobierno estima que las Farc tienen a 774 personas, entre civiles, miembros de la Fuerza Pública y algunos extranjeros, privadas de la libertad.
Ellos aún siguen amarrados a los árboles, tal como describió Consuelo González, esperando incluso casi después de una década su libertad. Es en el propósito de su liberación en lo que no se debe cavilar. Colombia y el mundo le deben seguir exigiendo a las Farc su liberación sin contraprestaciones, pues sólo ellos son los culpables de este trato inhumano propio de los que no saben nada o muy poco del dolor ajeno.
La liberación de Clara Rojas, ex candidata a la Vicepresidencia de Colombia secuestrada desde el 23 de febrero de 2002, y de la ex congresista Consuelo González, raptada desde el 10 de septiembre de 2001, provocó una emoción prácticamente inenarrable. “Revivimos”, dijo escueta y certeramente Clara Rojas en sus primeras declaraciones lejos de las cadenas y la manigua.
Pocos días atrás se había contado otra buena noticia: el niño Emmanuel, hijo de Clara Rojas, concebido y dado a luz en plena selva hace tres años (nació por cesárea el 16 de abril de 2004), estaba en poder de un instituto de cuidado infantil en Colombia y no bajo la sombra de las Farc, por lo que también se celebró su libertad.
Para lograr la liberación de estas personas no se necesitó ningún despeje militar, como siempre han exigido las Farc al gobierno colombiano, ni tampoco una comisión internacional humanitaria, como la que llegó al país con garantes de siete países internacionales más otros delegados de la Cruz Roja Internacional sin lograr realmente un resultado positivo.
Hugo Chávez sí fue preponderante en este proceso y por eso tanto Clara Rojas como Consuelo González le agradecieron infinitamente su mediación. Notablemente extasiada, González le transmitió a Chávez el mensaje que le encargaron los demás secuestrados. Le pidió no detenerse en lo que ella misma definió como una “gran gestión humanitaria”.
No obstante, fuera de la emoción y alegría que se advirtió con la liberación de estas dos personas –más la consabida situación del pequeño Emmanuel-, a Colombia la sigue embargando la tristeza del secuestro. El Gobierno estima que las Farc tienen a 774 personas, entre civiles, miembros de la Fuerza Pública y algunos extranjeros, privadas de la libertad.
Ellos aún siguen amarrados a los árboles, tal como describió Consuelo González, esperando incluso casi después de una década su libertad. Es en el propósito de su liberación en lo que no se debe cavilar. Colombia y el mundo le deben seguir exigiendo a las Farc su liberación sin contraprestaciones, pues sólo ellos son los culpables de este trato inhumano propio de los que no saben nada o muy poco del dolor ajeno.
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